El vello corporal no crece de forma caprichosa. Detrás de cada folículo piloso existe un complejo sistema hormonal que determina dónde aparece, con qué densidad y qué grosor alcanza.
Muchas mujeres notan cambios inexplicables en su vello facial o corporal sin entender que la respuesta está en sus hormonas.
La relación entre las hormonas y el crecimiento del vello es directa y medible: los andrógenos, el síndrome de ovario poliquístico, los anticonceptivos y las fases del ciclo menstrual influyen constantemente en cómo se comporta tu vello.
Comprender estos mecanismos te permite tomar decisiones informadas sobre tratamientos y cuidados.
La conexión endocrina entre hormonas y crecimiento del vello
El sistema endocrino regula la actividad de los folículos pilosos mediante señales hormonales específicas.
Los andrógenos, principalmente la testosterona y la dihidrotestosterona (DHT), son los principales responsables de transformar el vello fino en vello grueso y oscuro.
El papel de los andrógenos en el folículo piloso
Los andrógenos actúan directamente sobre los receptores del folículo piloso. Cuando estos niveles aumentan, el folículo responde produciendo vello más grueso y pigmentado.
La enzima 5-alfa-reductasa convierte la testosterona en DHT, que tiene una potencia cinco veces mayor sobre el folículo.
- La sensibilidad del folículo a los andrógenos varía según la zona corporal
- El vello facial y abdominal responde más intensamente a estas hormonas
- La genética determina cuántos receptores androgénicos tiene cada persona
Diferencia entre vello terminal e hirsutismo
El vello terminal es el pelo grueso y pigmentado que aparece naturalmente en axilas, pubis y piernas.
El hirsutismo, en cambio, describe el crecimiento de este tipo de vello en zonas típicamente masculinas: mentón, patillas, pecho o espalda.
No todo vello abundante es hirsutismo. El diagnóstico requiere evaluar la distribución, la densidad y los niveles hormonales mediante análisis específicos.
Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) y exceso de vello
El SOP afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad fértil y representa la causa más frecuente de hirsutismo.
Cómo influye el SOP en el exceso de vello depende del grado de desequilibrio hormonal presente en cada paciente.
Causas del hiperandrogenismo en pacientes con SOP
El ovario poliquístico produce cantidades elevadas de andrógenos debido a una disfunción en la señalización hormonal.
La resistencia a la insulina, presente en el 70% de las pacientes con SOP, agrava este problema porque estimula al ovario a producir más testosterona.
- Los niveles de testosterona libre suelen estar elevados
- La SHBG (globulina transportadora) disminuye, dejando más andrógenos activos
- El hiperinsulinismo amplifica la producción ovárica de hormonas masculinas
Zonas comunes de aparición del vello no deseado
Las mujeres con SOP suelen notar vello en zonas específicas que siguen un patrón reconocible.
El mentón y el labio superior son las primeras áreas afectadas, seguidas del cuello, el pecho y la línea alba abdominal.
Algunas pacientes también experimentan crecimiento en muslos internos y espalda baja. La intensidad varía enormemente entre personas con el mismo diagnóstico.
El impacto de los anticonceptivos en el control piloso
Los efectos de los anticonceptivos hormonales en el vello pueden ser tanto positivos como negativos, dependiendo de su composición.
Elegir el anticonceptivo adecuado marca una diferencia significativa para mujeres con tendencia al hirsutismo.
Anticonceptivos combinados y su efecto antiandrogénico
Los anticonceptivos que combinan estrógenos con progestágenos antiandrogénicos ofrecen beneficios claros.
El etinilestradiol aumenta la producción hepática de SHBG, reduciendo la testosterona libre circulante.
Progestágenos como la drospirenona, el acetato de ciproterona o el dienogest bloquean directamente los receptores androgénicos del folículo.
- La mejoría suele notarse tras tres a seis meses de uso continuado
- El vello nuevo crece más fino, aunque el existente no desaparece solo
- La combinación con tratamientos de depilación potencia los resultados
Progestágenos: ¿pueden algunos empeorar el vello?
Ciertos progestágenos derivados de la nortestosterona poseen actividad androgénica residual. El levonorgestrel y el gestodeno pueden empeorar el hirsutismo en mujeres sensibles.
Los implantes subdérmicos y algunos DIU hormonales utilizan estos compuestos, por lo que conviene valorar alternativas si el vello excesivo es una preocupación.
Fluctuaciones del ciclo menstrual y cambios en la piel
Las fases del ciclo menstrual y cambios en el vello están conectados de forma más sutil de lo que parece.
Durante la fase folicular, los estrógenos dominan y el vello tiende a crecer más lentamente.
Tras la ovulación, la progesterona aumenta y los andrógenos alcanzan su pico relativo, acelerando ligeramente el crecimiento piloso.
Muchas mujeres notan que su piel está más grasa y el vello facial más visible durante la fase lútea.
Estos cambios son normales y no indican ningún problema hormonal. Sin embargo, si las fluctuaciones son muy marcadas o el vello aumenta progresivamente ciclo tras ciclo, conviene consultar con un especialista.
Abordaje integral y tratamientos para el hirsutismo hormonal
Qué hacer si notas cambios en el crecimiento del vello depende de la causa subyacente. Un abordaje efectivo combina tratamiento médico con técnicas de eliminación del vello existente.
Sinergia entre tratamiento médico y depilación láser
El tratamiento hormonal reduce la producción de vello nuevo, pero no elimina el ya existente.
La depilación láser destruye los folículos activos de forma permanente. Combinar ambas estrategias ofrece los mejores resultados: el láser elimina el vello visible mientras el tratamiento médico previene la aparición de nuevos pelos.
- El láser funciona mejor cuando los niveles hormonales están controlados
- Las sesiones se espacian según el ciclo de crecimiento del vello
- Los resultados son más duraderos con un abordaje combinado
Estilo de vida y regulación de la insulina
La alimentación y el ejercicio influyen directamente en el equilibrio hormonal. Reducir los carbohidratos refinados mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye la estimulación ovárica de andrógenos.
El ejercicio regular, especialmente el entrenamiento de fuerza, ayuda a regular los niveles de glucosa e insulina. Perder entre un 5% y un 10% del peso corporal puede normalizar los ciclos menstruales y reducir el hirsutismo en mujeres con SOP.
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